lunes, 06 febrero 2012

Hacienda en México

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En México, el propietario de una hacienda era generalmente, llamado el hacendado. Aparte del pequeño círculo en la elite de la sociedad de la hacienda, el resto, eran conocidos como peones trabajadores de a pie pe o montados gauchos. Los peones trabajaban, la tierra que pertenecía al patrón. Los campesinos, trabajaban en minifundios y donaban una porción al patrón. La economía del siglo XVIII, era principalmente un sistema de trueque, por lo que poca moneda circulaba en la hacienda.


ParcelasLa acumulación, de reservas era central en las haciendas, que no eran granjas. Donde la hacienda incluía minas en funcionamiento, como en México, el patrón podía ser inmensamente rico.


En Sudamérica, la hacienda subsistió al colapso del sistema colonial a principios del siglo XIX. En algunos lugares, como en Santo Domingo, el fin del colonialismo significó la fragmentación de las grandes plantaciones, en miríadas de pequeños minifundios de subsistencia, una revolución agraria. En Argentina una segunda economía, internacionalizada y basada en moneda, se desarrolló al margen de las haciendas, que se hundieron en la pobreza rural.


En México, las haciendas fueron abolidas sobre el papel en 1917, durante la revolución mexicana, pero restos poderosos del sistema todavía hoy afectan al país.


Papel de la Iglesia
La población, mestiza en las grandes propiedades ha sido siempre y aún hoy, es extraordinariamente devota y seguidora de la Iglesia católica, que ha usado sus influencias políticas para retener el statu quo. La Iglesia, y especialmente sus órdenes, sobre todo los Jesuitas, recibieron en concesión grandes haciendas, que irrevocablemente engarzaron los intereses de la Iglesia con el del resto de grandes propietarios. Turistas acaudalados, realizan actualmente estancias en las haciendas jesuitas del valle de Patate, Ecuador, o La Compañía en Pichincha.

 
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